Esta alternativa no solo beneficia a los fabricantes de cueros y telas, sino también al medio ambiente, ya que durante el cultivo de materiales como el algodón se utilizan pesticidas, mientras que las telas sintéticas como el poliéster se hacen con petróleo. Asimismo, para la producción de cuero se usan diferentes químicos, y a su vez se hace un gran desperdicio de agua. Para realizar este material se necesita vinagre de sidra orgánico, azúcar, kombucha y té verde, los cuales se mezclan en un procedimiento que dura entre 3 y 4 semanas, generando una capa espesa; finalmente, cuando el material se seque por completo se puede cortar y coser como lo hace un tejido tradicional. El resultado de este procedimiento es un pedazo de cuero microbiano de un tamaño aproximado a 17 x 15 centímetros, y tomará la forma del recipiente, por ello se debe ajustar a las proporciones deseadas.
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