
Hablamos con Ana Marcela García acerca de los proyectos de moda sostenible que viene trabajando la emblemática empresa Fabricato, y que son ejemplo de desarrollo de sostenibilidad y circularidad en las industrias del sistema moda. Esta empresa colombiana tiene una trayectoria de más de un siglo en la industria de los materiales textiles, su compromiso con la sostenibilidad trasciende lo ambiental para llegar también lo social. No es una moda pasajera, sino una filosofía que se manifiesta en iniciativas pioneras, como la recuperación textil de fibra a fibra, especialmente con materiales naturales.
Uno de sus proyectos más vanguardistas es la alianza con el ejército de Colombia, donde Fabricato recupera todos los uniformes en desuso y los excedentes de materiales de producción de uniformes. «Nosotros recuperamos todos los uniformes y los excedentes de producción. Para ellos eso antes era un problema porque lo tenían que incinerar o enterrar, ya hacen una disposición responsable con nosotros, eso lo convertimos, lo picamos y lo volvemos hilos nuevamente para hacer o los mismos uniformes o telas de recuperando.» Esta iniciativa no solo resuelve un problema ambiental, sino que también asegura un ciclo de economía circular, dado que Fabricato es el productor original de estos uniformes militares, manejando una capacidad de recuperación de 300 toneladas mensuales de materiales.
Nuestra conversación también abordó una pregunta clave sobre el rendimiento de los materiales reciclados. Ana Marcela nos explica que, si bien una tela recuperada al 100% de algodón requiere una mezcla con algodón virgen para mantener su desempeño original, las telas de los uniformes del ejército son particularmente robustas. Estas poseen acabados físicos y químicos especializados que garantizan seguridad y un alto rendimiento para los militares, incluyendo propiedades antibacterianas, antimosquitos, tejidos anti rasgado e incluso ignífugos en algunos casos, características que se mantienen en el proceso de reutilización.
Pero más allá del proyecto con los uniformes del ejército, Fabricato extiende su alcance en términos de moda sostenible a través de Renovamoda, un programa colaborativo del que hacen parte que establece puntos de recolección en toda Colombia. Aquí, no solo se recuperan excedentes postindustriales, sino también prendas postconsumo, ofreciendo a las personas una vía responsable para disponer de la ropa que ya no usan. Las prendas recolectadas se seleccionan: algunas son destinadas a donación, mientras que otras llegan a Fabricato para ser reprocesadas y reincorporadas al ciclo de producción.
Los objetivos de Fabricato en materia de sostenibilidad son ambiciosos. Actualmente, cerca del 10% de su portafolio incluye fibras recuperadas, «Queremos ampliar [el portafolio con fibras recuperadas] a ojalá el 50%… depende de los clientes, de las marcas, que se animen a usar este tipo de fibras, que lo incluyan en sus colecciones, que hagan parte de poner ese granito de arena para no seguir contaminando más a través de las prendas de vestir. Y esa es nuestra filosofía de vida como Fabricato.» Un ejemplo de esta colaboración es la marca Toscano, de Franklin Ramos, que ha trabajado con Fabricato por un par de años, creando colecciones con un propósito compartido.
Para esta empresa la sostenibilidad va más allá de los materiales, adentrándose en el tejido social. La compañía ha sido pionera en el bienestar de sus empleados desde los años 60, cuando ni siquiera existía el término «sostenibilidad» en la industria. Un legado de esta política es el pago de la universidad para los hijos de sus trabajadores, una iniciativa que ha llegado a becar incluso a un futuro presidente de la empresa. Hoy, Fabricato mantiene este compromiso social a través de alianzas con fundaciones, incluyendo un proyecto con el INPEC, que busca reactivar a personas privadas de la libertad en el sector textil, brindando segundas oportunidades y reconociendo el potencial de contribución de cada individuo a la sociedad.



